El calor marca una
jornada de pasión por las motos clásicas y la convivencia entre aficionados

La Asociación de Motos de Otra
Época (AMOE) ha celebrado ayer domingo, 5 de julio, la 30ª Concentración
Nacional de Motos Antiguas "Ciudad de Manzanares", una edición muy
especial que ha vuelto a convertir a la localidad en punto de encuentro para
los amantes de las motocicletas históricas llegados desde diferentes puntos del
país.
Uno de los grandes protagonistas
de la jornada fue, sin duda, el intenso calor, que estuvo presente desde
primera hora de la mañana. A las ocho comenzaron las inscripciones en el
Restaurante Saga y, poco después, los participantes iniciaban la ruta prevista
soportando unas elevadas temperaturas que, sin embargo, no impidieron disfrutar
de una jornada marcada por el compañerismo y la afición por las motos clásicas.
En esta trigésima edición
participaron 87 motoristas y estuvieron representadas ocho asociaciones
moteras, con aficionados procedentes de Madrid, Valencia, Granada, Alicante,
Toledo, Guadalajara, Albacete, Murcia, Jaén y distintos municipios de la provincia
de Ciudad Real, como Valdepeñas, La Solana, Daimiel, Calzada de Calatrava y,
por supuesto, Manzanares.
Los asistentes pudieron admirar
un amplio abanico de motocicletas históricas pertenecientes a marcas tan
emblemáticas como Montesa, Vespa, Sangla, Bultaco, BMW, Moto Guzzi Hispania,
Honda, Derbi, Lambretta, Yamaha, BSA, entre otras muchas, auténticas joyas del
motociclismo que despertaron la admiración tanto de los participantes como del
público.
Reconocimientos, convivencia y
agradecimientos en una edición muy especial
Tras recorrer el primer tramo de la ruta programada, la caravana llegó a la
ermita de San Isidro de Valenzuela de Calatrava, espacio cedido por el
Ayuntamiento de esta localidad, donde tuvo lugar la tradicional exposición de
las motocicletas participantes y el ya clásico almuerzo motero, uno de los
momentos más esperados por todos los asistentes.
Posteriormente, la ruta emprendió
el regreso hacia Manzanares con una parada en la bodega Pago Casa del Blanco,
donde los participantes pudieron conocer sus instalaciones antes de continuar
hasta el Restaurante Saga, escenario de la comida de hermandad que puso el
broche final a la concentración.
Durante los postres se llevó a
cabo el acto de entrega de recuerdos a las asociaciones participantes, además
de varios reconocimientos. El momento más emotivo de la jornada llegó con el
homenaje al motorista más veterano de esta edición, Ángel Sánchez Palazuelos,
natural de Villaviciosa de Odón (Madrid), de 94 años, quien participa
ininterrumpidamente en esta concentración desde su primera edición, celebrada
en 1995.
Ángel acudió este año con una
Velocette U, matriculada en 1926 aunque fabricada en 1922, una motocicleta que
despertó un gran interés entre los asistentes. Como reconocimiento a su
fidelidad y trayectoria, además del galardón como participante más veterano, la
Asociación AMOE le concedió el título de Socio de Honor.
La comida de hermandad estuvo
presidida por el alcalde de Manzanares y senador, Julián Nieva Delgado, quien
acompañó a los participantes en este acto de convivencia que puso el punto
final a una intensa jornada.
Desde la Asociación AMOE han
querido expresar su agradecimiento al Excmo. Ayuntamiento de Manzanares por su
colaboración en la organización del evento, así como a la Policía Local por su
labor para garantizar el correcto desarrollo de la concentración. Del mismo
modo, han mostrado su reconocimiento al Ayuntamiento de Valenzuela de Calatrava
por la cesión de las instalaciones de la ermita de San Isidro y a todas las
empresas colaboradoras, cuya aportación hizo posible la celebración del
tradicional sorteo de regalos entre los participantes.
Con esta trigésima edición, la
Concentración Nacional de Motos Antiguas "Ciudad de Manzanares"
vuelve a demostrar que continúa siendo una de las citas más consolidadas del
calendario nacional de motocicletas clásicas, manteniendo vivo el espíritu de
compañerismo y la pasión por un patrimonio sobre dos ruedas que sigue
despertando admiración generación tras generación.