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miércoles, 24 de junio de 2015

Sin mayorías absolutas, mejor segunda vuelta. Por Jerónimo Romero-Nieva Lozano (Concejal electo de UPyD).



Jerónimo Romero-Nieva Lozano.

La crisis económica en España, que nos afecta en todos los niveles de convivencia y por lo mismo en los pueblos no nos escapamos,  se ha visto agravada por una crisis política generada, entre otras causas, por el anquilosamiento institucional derivado del bipartidismo. Las medidas de regeneración democrática son una necesidad imperativa no sólo para recuperar la confianza de los ciudadanos en sus representantes y sus instituciones sino también para mejorar el funcionamiento de éstas.


En UPyD Manzanares entendemos que la enorme discrecionalidad de la que gozan los alcaldes, en general, so solo en nuestro pueblo, a la hora de tomar decisiones puede incidir directamente en la corrupción y en la politización del sistema. Si queremos que los ayuntamientos estén mejor gobernados, es más acuciante profesionalizar la gestión municipal eliminando la posibilidad de que un político tome decisiones técnicas, antes que cambiar la forma de elegirlo. ¿Qué significa esto? Que no puede ser que el gobierno local tenga la facultad de nombrar a multitud de cargos y asesores y a la vez poder crear sociedades, agencias y fundaciones pudiendo, de nuevo, nombrar a más cargos y asesores. Quien sabe que su puesto de trabajo depende de la opinión de una persona y de un plazo de tiempo limitado es más proclive a aceptar/solicitar prebendas, aplicar tratos de favor o en definitiva, tener un comportamiento alejado de las expectativas de los ciudadanos. Esto se agrava si, como en nuestro caso, toda la cadena de decisión local está en manos de personas que comparten un objetivo común: ganar las elecciones. De esta manera, politizar el ámbito local es una puerta abierta a la corrupción. 
La regeneración democrática en el ámbito local es clave para avanzar en la lucha contra la corrupción y la mejora de la calidad democrática en nuestro país. Por eso resulta acuciante la búsqueda de consenso entre todos los partidos políticos. La improvisación imperante y el interés partidista distan de ser buenas compañías en una iniciativa tan relevante para el conjunto de los ciudadanos.


La propuesta de UPyD pasa por la elección directa del alcalde por los ciudadanos en dos vueltas en caso de que ninguno haya obtenido el respaldo por una mayoría absoluta de los votos en la primera votación. En la segunda vuelta se elegiría entre los dos candidatos más votados.


Por un lado, la elección directa del alcalde reforzaría su legitimidad respondiendo a la voluntad mayoritaria de los electores y obligaría a que los pactos y acuerdos entre partidos para lograr su elección fueran explícitos y transparentes. 
 
Por otro lado, la elección a doble vuelta implica que si ningún candidato obtiene mayoría absoluta a la primera, pasan a la segunda vuelta los dos candidatos más votados. En definitiva, este sistema propiciaría una mayor transparencia de los pactos de gobierno y fomentaría la participación e implicación de los vecinos en los asuntos públicos. Asimismo, se utilizaría un sistema de asignación de concejales debe garantizar un adecuado balance entre gobernabilidad y fomento de la pluralidad.


Para UPyD, habría que aprovechar la ocasión para reformar la Ley 7/1985, Reguladora de las Bases del Régimen Local (LBRL) y la Ley Orgánica 5/1985 del Régimen Electoral General (LOREG) y así poner en marcha, entre otras cosas:

•         Listas electorales desbloqueadas con voto preferencial, de modo que el votante pueda alterar en su papeleta el orden de los candidatos pro-puestos por los partidos políticos o las agrupaciones electorales;

•         Limitar el mandato de los alcaldes a dos legislaturas;

•         Modificar el régimen de incompatibilidades para que los alcaldes no puedan ser al mismo tiempo diputado nacional ni autonómico;

•         Redistribuir las competencias municipales entre el alcalde y el Pleno de la Corporación, de modo que la función ejecutiva corresponda al alcalde y las funciones normativas, presupuestarias y de control, al Pleno muni-cipal;

•         Reducir el margen de discrecionalidad en las funciones del alcalde por ejemplo en cuestiones de nombramientos;

•         Suprimir la moción de censura y la cuestión de confianza, carentes de sentido en un sistema de elección directa del alcalde. Quedaría prevista la remoción del alcalde por causas graves previamente tasadas, apreciables por el Pleno de la Corporación con una mayoría cualificada.

Jerónimo Romero-Nieva Lozano

UPyD Manzanares

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