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martes, 11 de abril de 2017

El Ayuntamiento se suma a la campaña de control de velocidad impulsada desde la DGT



En Manzanares se harán controles los días 21, 22 y 23 de abril


El Ayuntamiento de Manzanares se sumará a la nueva campaña de vigilancia y control de velocidad que se ha impulsado desde la Dirección General de Tráfico, y que se hará simultáneamente en veinticinco países europeos entre el 17 y el 23 de abril. En Manzanares se harán controles de velocidad con radar móvil los días 21, 22 y 23 de abril, en diferentes calles y vías de la localidad.


Esta campaña, informa el concejal de tráfico del consistorio manzanareño Miguel Ramírez, pretende volver a poner la atención en la velocidad como factor concurrente en el 20% de los accidentes mortales, “y como llevando una velocidad adecuada se podría reducir un 25% el número total de fallecidos en accidentes en carreteras y vías urbanas e interurbanas”. Según los datos ofrecidos por la DGT, en 2015 fallecieron trescientos sesenta y siete peatones por atropellos, y los mismos estudios indican que con velocidades inferiores a 30 kilómetros hora, el riesgo de muerte ronda el 10%, pero este se dispara al 80% cuando se ronda los 50 kilómetros hora, elevándose al 100% cuando se superan los 70 kilómetros hora.


Ramírez informa que aprovechando el contrato suscrito con la empresa “Vialine”, el Ayuntamiento de Manzanares hará su campaña de control y vigilancia de velocidad los días 21, 22 y 23 de abril, colocando un radar móvil en diversas calles y vías urbanas de la localidad, “con la intención de seguir concienciando en una conducción responsable”, añade el concejal de tráfico y seguridad, tendente a conseguir “Accidentes 0”. Además próximamente y como es habitual, se informará de las calles afectadas por la campaña.

 

¿La barrica? De roble, bien seca y tostada



El Blog de BodegasYuntero sigue apostando por dar a conocer todo lo  relacionados con el mundo del vino


La edad del árbol, la calidad y porosidad de su madera, el proceso de secado y el nivel de tostado al que ésta ha sido sometida determinan el color, sabor, y aroma de los vinos que reposan o, como también se dice en argot vinícola, descansan en barricas.


La madera empleada para la fabricación de las barricas suele ser de roble americano o francés. “Las de roble americano son más duras y resistentes. Tiene un poro mayor que el francés, lo que facilita la transmisión de las propiedades de la madera al vino. Aportando notas aromáticas a café, humo, tabaco o cacao”, explica Antonio Pérez Carrascosa, enólogo de Bodegas Yuntero.  Por su parte, el poro más fino del roble francés hace que los efectos de esta madera sobre el vino se detecten más a largo plazo. “Lo que se traduce –añade Antonio Pérez–  en vinos más elegantes, con notas más sutiles y delicadas, en los que destacan los aromas balsámicos, a miel, a especias dulces y a frutos secos”.


Para potenciar los compuestos aromáticos que se traspasan al vino, se debe reducir la tasa de humedad natural que tiene la madera. Para ello se emplean distintas técnicas de secado o “curado”: natural (a la intemperie), artificial (hornos), o una combinación de ambas metodologías. Se trata de un proceso largo, que dura entre 24 y 36 meses.


Posteriormente, las barricas se tuestan con fuego por su lado interno. El grado de intensidad del tostado otorga al vino distintas propiedades. “Los tostados ligeros, favorecen las notas avainilladas y de coco; los medios, resaltan las notas más complejas de especias, ahumados, vainilla y chocolate; con una intensidad fuerte se mantienen las notas ahumadas, y las de café y vainilla, pero disminuyen las especiadas; finalmente con un tostado muy fuerte, predominan las notas a tabaco y a ahumados”, detalla el enólogo de Bodegas Yuntero, Pérez Carrascosa.


Tras su paso por la barrica, el vino adquiere un perfil mucho más elegante. La madera de roble suaviza la textura del vino y lo estabiliza. “Los taninos, que en los vinos jóvenes son mucho más agresivos –señala Antonio Pérez–, evolucionan con la crianza, polimerizando entre ellos y combinándose con los antocianos y otros polímeros vegetales del vino, dando una sensación más agradable y sobre todo más redonda en boca”.


El color del vino también se ve influenciado por la barrica. Los pigmentos naturales de la uva (antocianos) disminuyen durante el proceso de crianza, llegando incluso a desaparecer. Es por ello que “el color rojo intenso y morado que caracteriza a los vinos jóvenes vira con la crianza hacia colores más tejas y anaranjados”.


El conocimiento de los distintos tipos de roble, la procedencia de la madera, la intensidad de los tostados que aplica cada fabricante, son factores que se tienen muy presentes a la hora de elaborar vinos de crianza. “En Bodegas Yuntero, la relación que tenemos con las tonelerías está muy afianzada. Dependiendo del perfil de vino que queramos obtener, seleccionamos las barricas de un fabricante u otro”, argumenta Pérez Carrascosa.


En la actualidad, Bodegas Yuntero dispone de dos mil barricas, de roble americano y francés. Algunos de los vinos que descansan en ellas son Epílogo Roble, Yuntero Crianza y Yuntero Reserva, a la venta en nuestra tienda online.


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En un día ventoso en el velódromo de Villarrobledo, Cristina Camacho Saavedra, gana las pruebas de persecución individual y la carrera de eliminación, proclamándose campeona de Castilla-La Mancha Inter-Velódromos

Cristina Camacho Saavedra – Villarrobledo 09-04-17
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