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jueves, 3 de septiembre de 2015

Réplica a un desmedido. Por Jerónimo Calero Calero



Jerónimo Calero Calero.

Hubiera preferido callar, por aquello de que no ofende quien quiere, sino quien puede. Pero , utilizando el símil taurino con el que este hombre se refiere a la exposición de  mi pregón, voy a entrar al trapo: Existe una página en Manzanares, llamada Azuer Digital, dirigida por alguien que no merece ni el honor de poner las iniciales de su nombre y apellidos en esta réplica,  en la que colaboré en un par de ocasiones   ( entre otras cosas, porque la página en la que publicaba con cierta frecuencia, llamada Manzanares Digital dirigida por Juanlo Díaz-Portales, dejó de editarse)  y a la que renuncié debido al talante de su director - al mal talante diría yo, fruto del  odio visceral que parece envolverlo como un celofán-, que no deja de meterse donde no lo llaman con el  único afán de agredir.  Este tal, listo él, soberbio él, enmarcado tras lo que cree su aureola de salvador de patrias,  es una de esas personas en las que sólo cabe el conmigo; el contra mí, lo entiende mal.  Aun así -y después de haber entendido su juego-, yo jamás actué contra él, sino contra sus postulados y sus guerras particulares, por lo que le sugerí que cuando las terminara podría volver a contar conmigo si lo consideraba oportuno.  Tras un insultante artículo encabezado con la fotografía de un inocente corderillo en el que anunciaba  “mi dimisión”  - errónea definición de un cese de envío de colaboraciones en las que no había contrato de por medio, ni siquiera verbal (Lo he visto una vez en mi vida y no sé si lo reconocería)-, cambiaron las tornas, dejando de ensalzar mis artículos hasta el empalago para dedicarse a enviarme  correos insultantes que por si surgiera la ocasión en algún momento, tengo en manos de un abogado.


A mí no me molesta que este hombre piense que yo me enredé en mi pregón. Seguro que me enredé, porque hablar sobre este tema es harto difícil y porque no tengo su carisma e inteligencia, que si lo tuviera otro gallo habría cantado. Pero tal y como desarrolla su viperino comentario sobre  mi actuación, me consta que no estuvo en el mismo. Es probable que lo haya oído en alguno de los vídeos publicados y está en su perfecto derecho a discrepar de mi modo de hacer, pero sin duda no ha escuchado el pregón que yo dije.  A lo que ya no tiene derecho es a ser ofensivo, a meterse con todo bicho viviente  y a desacreditar a quienes no comulgan con su estilo. Lo ha hecho con todas las personas más o menos públicas de Manzanares, Y lejos de moderar su actuación, sigue erre que erre.
Jerónimo Calero Calero.

Las apreciaciones que hace sobre por qué he sido nombrado pregonero, o por qué yo he aceptado este honor,  y toda la patraña que urde alrededor del hecho en cuestión, hablan de una mente elucubradora, enferma y, lo más triste del asunto, solitaria.


Para terminar, voy a citar unos versos y refranes que vienen al caso: “ Nunca perseguí la gloria/de dejar en la memoria  de los hombres mi canción”. de don Antonio Machado. O “,… al cabo nada os debo/ debéisme  lo que he escrito” del mismo don Antonio, o alguno de esos refranes típicos que suelen ser la primera fuente de sabiduría popular “Piensa el ladrón que todos son de su condición”.

Esto es todo. Y no es poco.


Jerónimo Calero Calero


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