En el marco del 40º Aniversario de los Servicios Sociales y la campaña ‘12 meses, 12 compromisos’
La educadora
social analiza las transformaciones de los modelos familiares y la labor de
acompañamiento municipal a través de talleres y orientación educativa
Los Servicios Sociales del
Ayuntamiento de Manzanares celebran este año cuatro décadas de trayectoria al
servicio de la ciudadanía. Dentro de la iniciativa conmemorativa ‘12 meses, 12
compromisos’, dedica el mes de febrero a la familia. En este contexto, la
educadora social Laura Donoso Jiménez analiza los cambios que atraviesa este
pilar social en su artículo titulado ‘La familia en la sociedad actual:
estructura, transformaciones y nuevas configuraciones’.
El Ayuntamiento de Manzanares, a través del Área de Servicios Sociales, impulsa talleres de familia creativos en los que padres, madres e hijos/as representan el significado de su unidad familiar. Esta actividad busca que los participantes pasen tiempo juntos y “mejoren el vínculo entre ellos” en un ambiente seguro. Según explica Laura Donoso, educadora social de esta concejalía, el propósito de estos espacios es “poner en valor la diversidad familiar, ya que cada familia es diferente, con distintas formas y realidades y todas ellas son igual de válidas”.
En su análisis técnico, la
educadora expone que factores como la incorporación de la mujer al mercado
laboral o los cambios demográficos han transformado la estructura del hogar en
las últimas décadas. En la actualidad, coexiste una gran pluralidad de realidades
que superan el modelo tradicional. “Ya no hablamos de un único modelo de
familia, sino de una gran diversidad como pueden ser las familias
reconstituidas, las homoparentales o las monoparentales”, señala la experta.
Para Donoso, el foco de atención debe desplazarse desde la forma hacia el fondo de la convivencia. En este sentido, subraya que “lo importante no es la estructura, sino las relaciones que se construyen dentro de ella”, puesto que el elemento común de todos estos hogares es el apoyo, el cuidado y la confianza entre sus miembros.
Estilos educativos y apoyo
municipal
El acompañamiento a las familias
se centra también en la promoción de pautas de crianza saludables. La educadora
social recomienda de forma específica el estilo democrático o
autorizativo, que combina el cariño con el establecimiento de límites
claros. “Este estilo se basa en la comunicación, en explicar las normas y en
escuchar a los hijos e hijas, lo que favorece su autonomía y su desarrollo
emocional”.
Desde los Servicios Sociales municipales se ofrece orientación para que los progenitores adopten estas pautas basadas en el afecto y en la participación de los menores en las decisiones domésticas. La labor del equipo profesional consiste en “fortalecer los vínculos familiares, mejorar la comunicación y adaptarnos a la diversidad y a las necesidades de cada hogar” para garantizar entornos de bienestar para todos sus integrantes.
LA FAMILIA EN LA SOCIEDAD ACTUAL: ESTRUCTURA, TRANSFORMACIONES Y NUEVAS CONFIGURACIONES.
Laura Donoso Jiménez
– Educadora Social de Servicios Sociales de Atención Primaria
del Excmo. Ayuntamiento de Manzanares.
A lo largo de la historia, la familia ha sido considerada como una unidad estática de la sociedad, encargada de la transmisión de normas y valores. Sin embargo, el concepto de familia ha evolucionado considerablemente debido a los cambios sociales, culturales, económicos y demográficos de las últimas décadas, transformando tanto su estructura como sus funciones.
En la actualidad, se entiende la
familia, según Cherlin (2004), como una institución flexible y en constante
adaptación, donde los vínculos afectivos, de parentesco o de elección
interactúan con el entorno social para moldear las experiencias y roles de cada
miembro de la unidad familiar.
Esta evolución conceptual, responde a la necesidad de comprender a la familia no solo desde un enfoque estructural, sino desde sus funciones sociales, afectivas y formativas, caracterizada por la interdependencia de sus miembros y por su capacidad de adaptación a los cambios.
Desde un enfoque sistémico, la
familia se entiende como un espacio de interacción continua entre sus miembros,
en el cual se establecen vínculos afectivos, valores y patrones de conducta que
influyen en el desarrollo integral de las personas. Desde esta visión integral,
la familia no puede ser entendida como una entidad estática, sino como una
realidad en constante transformación.
Debido a las importantes
transformaciones que ha experimentando el concepto de familia a lo largo del
tiempo, no existe un único tipo de familia, sino que han surgido diversas
formas familiares, entre las que se incluyen la familia nuclear, formada por dos
progenitores y sus hijos e hijas; las familias extensas, formadas por varios
miembros de distintas generaciones; las familias monoparentales, en las que un
solo progenitor asume la crianza de los hijos e hijas; las familias
homoparentales, formada por una pareja del mismo sexo y sus hijos e hijas; y
las familias reconstituidas, que se configuran a partir de nuevas uniones tras
procesos de separación o divorcio.
La diversidad de las formas
familiares actuales surge de múltiples factores que han modificado de manera
significativa los patrones tradicionales de organización familiar. Estos
cambios no solo afectan la estructura de los hogares, sino también los roles y
funciones que desempeñan sus miembros, las dinámicas de las relaciones y la
manera en la que se transmiten valores y normas sociales.
En las últimas décadas, fenómenos como el descenso de la natalidad, el retraso de la maternidad y paternidad, el aumento de los divorcios y separaciones, la prolongación de la permanencia de los hijos y las hijas en el hogar familiar y la incorporación de la mujer al mercado laboral, han modificado la organización en el sistema familiar. Como constata Thery (1998), el incremento de los divorcios y separaciones no implica la desaparición de la familia, sino su reorganización bajo nuevas formas, dando lugar a las familias reconstituidas. Asimismo, de acuerdo a Esping-Andersen (2009), la incorporación de la mujer al mercado laboral ha supuesto uno de los cambios sociales más importantes, ya que ha redefinido los roles de género, ha exigido nuevas formas de conciliación laboral y familiar y ha impulsado procesos de corresponsabilidad en las tareas domésticas y de cuidado, alterando la organización de la vida familiar.
En resumen, estos procesos
evidencian que la familia se ha convertido en una institución dinámica y con
capacidad de adaptación, capaz de reorganizarse para responder a los cambios
sociales, económicos y culturales del contexto actual, manteniendo sus funciones
básicas de socialización, apoyo emocional y cuidado.
Asimismo, la familia se considera
como un espacio primario de socialización, fomentando el desarrollo individual
de los miembros de la familia y la cohesión familiar. De acuerdo con Kuczynsky
y Grusec (1997) los padres y las madres son las personas que se encuentran en
la mejor situación para proporcionar una socialización adecuada a sus hijos.
Sin embargo, se trata de un proceso bidireccional, ya que cada miembro de la
familia puede ejercer influencia sobre el otro.
Musitu y García (2004), establecen diferentes estilos de socialización en función de dos dimensiones principales, el grado de implicación o aceptación y el grado de coerción o imposición. La combinación de estas dimensiones da lugar a cuatro estilos educativos o de socialización:
- Estilo democrático o autoritativo: combina una alta
aceptación con alta imposición. Los progenitores establecen normas y
límites claros, pero explican sus razones y fomentan la participación de
los hijos e hijas, favoreciendo la autonomía y las habilidades sociales.
- Estilo autoritario: combina una baja aceptación y
una alta imposición. Predomina la obediencia estricta y el control, con
poca comunicación afectiva, lo que puede limitar la autonomía y la
expresión de opiniones de los y las menores.
- Estilo permisivo o indulgente: combina una alta
aceptación con baja imposición. Los padres y las madres muestran cariño y
apoyo, pero establecen pocos límites, lo que favorece a una alta
autoestima, pero puede dificultar en el respeto por las normas.
- Estilo negligente o indiferente: se caracteriza por
una baja aceptación y una baja imposición. La escasa implicación personal
y conductual puede generar dificultades en la socialización, autonomía y
rendimiento académico.
De los cuatro estilos de
socialización, el estilo democrático o autoritativo es considerado el más
adecuado y beneficioso, ya que equilibra el control con la autonomía, fomenta
la negociación y la participación en la toma de decisiones, mantiene una comunicación
positiva y respetuosa y ofrece apoyo emocional en la familia.
En nuestra labor desde Servicios Sociales, acompañamos a las familias para ofrecer orientación y pautas educativas que favorezcan un estilo educativo que combine afecto, normas claras y participación de los hijos e hijas en la toma de decisiones, promoviendo así la comunicación positiva y el bienestar emocional. Además, trabajamos para fortalecer los vínculos familiares, adaptándonos a la diversidad de estructuras familiares existentes y respondiendo a las necesidades de cada hogar. De este modo, contribuimos a que la familia se consolide como un espacio de socialización, apoyo y desarrollo integral, capaz de afrontar los desafíos actuales y garantizar un entorno de convivencia saludable y seguro para todos sus miembros.









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