domingo, 27 de abril de 2014

Lección de economía. Artículo de Jerónimo Calero Calero.



LECCIÓN DE ECONOMÍA.


…pero que esos números no son los de la mayoría; una mayoría que piensa en su hipoteca, en su desahucio, en la precariedad de su empleo, en el negocio que se tambalea…



Jerónimo Calero Calero
Abran el libro por la página 2014 (ya se sabe que los tratados de economía son mastodónticos).  Hoy vamos hablar de cómo se sale de una crisis; de cómo hemos dejado atrás una crisis que a todas luces parecía irresoluble. Y el ministro, metido a profesor, o el profesor metido a ministro, que nunca se sabe, hace hincapié en el salto cualitativo que se ha dado en  un tiempo record. Y explica la lección desde la seriedad que debe infundir a su rostro para hacerlo creíble.

Hemos salvado escollos como la prima de riesgo, la precariedad de los bancos, la desconfianza de los inversores extranjeros. Estamos convencidos de que nuestra economía crecerá el  1,5% en los próximos dos años, que rebajaremos el déficit al 3% que nos exige Europa. A partir de ahora se va a crear empleo neto, los bancos están volviendo a dar beneficios…

Rinnnnnng.

Señores, ha terminado la clase. Mañana seguiremos hablando sobre este asunto. Buenos días.

La clase magistral ha terminado. Los alumnos, que ya son de fin de grado, salen meneando la cabeza, comentando sus
propios criterios, analizando las afirmaciones del profesor  metido a ministro, o del ministro metido a profesor, que nunca se sabe. Pero hay que aprobar el curso, que algunos arrastran desde segundo. Y este  profesor es un hueso con el que no valen teorías encontradas. Hay que aprenderse la lección tal y como la enseña. Es más hay que creérsela.

Pero los que no tienen esos conocimientos, ni la obligación de tenerlos so pena de otro suspenso, se limitan a constatar lo que ven, o lo que viven en sus propias carnes, o lo que podrán vivir si la suerte no les viene de cara y la empresa en la que trabajan cansada de ERES, opta por cerrar.

Y le dicen a ese ministro con cara de profesor, o a ese profesor con cara de ministro, que ya hemos dicho que nunca se sabe, que las cosas no son así; que es posible que a nivel europeo estén consiguiendo cuadrar los números (sus números); pero que esos números no son los de la mayoría; una mayoría que piensa en su hipoteca, en su desahucio, en la precariedad de su empleo, en el negocio que se tambalea…

Y le dicen que los bancos no conceden créditos o los conceden a altos tipos de interés cuando el BCE sigue manteniendo intereses bajo mínimo. Y que la vida sube, y que el euro nos empobrece. Y le hablan de miedo, que es una palabra que no viene en los tratados de economía. Miedo a la
oscuridad de su futuro, a la incertidumbre de seguir cobrando esa pensión que durante todos sus años de trabajo han ido acumulando; y los estudiantes que han terminado su carrera con el esfuerzo propio, el de los padres, y por qué no decirlo, el del propio gobierno, le dicen que para qué se han esforzado, que adónde tienen que  ir para conseguir trabajo, ese trabajo para el que están cualificados…

Así que, Señor Ministro, tratemos de ser coherentes para explicar la lección de forma que hasta el más torpe la entienda. Yo me alegro de que sus números cuadren, pero me alegraría mucho más, si cuadraran los nuestros…
-Jerónimo Calero Calero-
 

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