La charla de José Luis Crespo, creador de Quantum Fracture, desbordó la asistencia prevista; la cata dirigida por Ángel Ortega acercó los vinos manchegos al público
Los talleres
infantiles completaron sus plazas en un fin de semana dedicado al legado de
Julián Gómez-Cambronero.
Manzanares ha vivido los días 10
y 11 de octubre un fin de semana dedicado a la astronomía, la divulgación
científica y la cultura con motivo de las II Jornadas de Astronomía y
Ciencia «Julián Gómez-Cambronero», organizadas por la Asociación Vivero
Creativo Espacio Cultural.
Dos días de actividades para diferentes públicos que han combinado observación astronómica, divulgación, cultura del vino y creatividad, pero en los que también ha habido espacio para la emoción, los recuerdos y esos pequeños gestos que terminan convirtiéndose en los grandes protagonistas de una experiencia compartida.
Una inauguración cargada de
emoción y memoria
Las jornadas comenzaron el sábado 10 de octubre con un acto inaugural especialmente emotivo, en el que las palabras de Espino Gómez-Cambronero aportaron una dimensión personal y humana a esta cita con la ciencia.
El recuerdo de Julián
Gómez-Cambronero, investigador de Manzanares cuyo nombre da identidad a estas
jornadas, estuvo presente desde el primer momento. Su legado continúa
inspirando iniciativas que acercan el conocimiento a la ciudadanía y mantienen
viva la curiosidad por el universo. La inauguración fue una oportunidad para
recordar a la persona que hay detrás de este homenaje y para reconocer el valor
de seguir compartiendo aquello que nos dejó.
Tras el acto inaugural, la programación continuó en el Parque Julián Gómez-Cambronero con una visita guiada por el Paseo del Sistema Solar y una observación solar segura mediante telescopios especializados, a cargo de Astro Experiencias. Una propuesta para descubrir nuestro entorno cósmico de una manera didáctica y accesible.
José Luis Crespo desborda la
asistencia y sus protagonistas dejan una lección de generosidad
Uno de los momentos más esperados llegó durante la tarde-noche del sábado, en el Pabellón Oficial de FERCAM, con la celebración de la Star Party o Fiesta de las Estrellas.
La charla de José Luis Crespo,
creador del canal de divulgación científica Quantum Fracture, despertó una
enorme expectación. La asistencia desbordó el espacio previsto y numerosas
personas quisieron acercarse a escuchar al divulgador, convirtiendo su
intervención en uno de los grandes momentos de esta segunda edición.
Pero, entre todas las imágenes que dejó la conferencia, hubo una especialmente significativa. Espino y Melchor, hermanos de Julián Gómez-Cambronero, cedieron generosamente sus plazas para que otras personas pudieran disfrutar de la charla, quedándose ellos de pie.
Un gesto sencillo, pero cargado
de significado. En unas jornadas que llevan el nombre de su hermano, Espino y
Melchor demostraron que el recuerdo y el cariño también se expresan a través de
los actos cotidianos. Su generosidad permitió que más personas pudieran formar
parte de aquel encuentro y añadió a la jornada una emoción que iba más allá de
la propia conferencia.
Porque estas jornadas también están hechas de eso: de memoria, de generosidad y de personas que, con pequeños gestos, hacen que algo compartido sea todavía más especial. El legado de Julián estuvo presente no solo en el nombre del encuentro, sino también en el cariño de sus hermanos y en su manera de contribuir a que la ciencia llegara a más personas.
La intervención de José Luis
Crespo acercó la ciencia al público desde una perspectiva divulgativa,
entretenida y accesible, despertando el interés de quienes llenaron el espacio
para escucharle.
El vino manchego también tuvo
su lugar bajo las estrellas
La programación de la Star Party
continuó con una cata de vinos de la Denominación de Origen La Mancha,
dirigida por Ángel Ortega, gerente de la D.O. La Mancha.
La actividad permitió acercar al
público los vinos de nuestro territorio desde una perspectiva cultural y
sensorial, incorporando a las jornadas una experiencia ligada a la identidad
manchega. Ciencia, astronomía y vino compartieron así espacio en una velada
pensada para descubrir, aprender y disfrutar.
La noche se completó con la Fiesta de las Estrellas y la observación del cielo mediante telescopios, con la colaboración de Astro Experiencias y la Agrupación Astronómica de Miguelturra. Una oportunidad para mirar al firmamento, reconocer su inmensidad y compartir la fascinación que despierta el universo.
La ciencia también se descubre
jugando
El domingo 11 de octubre, el
protagonismo pasó a los más pequeños con los talleres infantiles celebrados en
el parque. Las actividades completaron sus plazas, mostrando el interés
por acercar la ciencia a la infancia a través de propuestas participativas y
creativas.
Inspirados en El Principito, los talleres invitaron a los niños y niñas a crear su propios planetas del sistema solar y explorar a través de la imaginación y el juego. Las actividades estuvieron coordinadas por Polo Sánchez y Cuántismas Cosas, que unieron creatividad, literatura y divulgación para convertir el aprendizaje en una experiencia compartida.
Una forma de demostrar que la
ciencia no tiene por qué quedarse en los libros o en las explicaciones: también
puede tocarse, imaginarse, construirse y disfrutarse en compañía.
Unas jornadas para mantener
viva la curiosidad
Desde la Asociación Vivero Creativo Espacio Cultural se agradece la participación del público y la colaboración de todas las entidades y profesionales que han hecho posible esta segunda edición.
Las jornadas mantienen vivo el
recuerdo de Julián Gómez-Cambronero, investigador de Manzanares e impulsor del
Paseo del Sistema Solar, y refuerzan la apuesta por la divulgación científica
como herramienta para acercar el conocimiento a la ciudadanía, despertar
vocaciones y generar espacios de encuentro entre generaciones.
La asociación agradece la colaboración del Ayuntamiento de Manzanares, la Diputación de Ciudad Real, Astro Experiencias, la Denominación de Origen La Mancha, la Agrupación Astronómica de Miguelturra y José Luis Crespo.
Dos días en los que Manzanares ha mirado al cielo, ha compartido conocimiento y ha demostrado que la ciencia puede ser también una experiencia colectiva, cercana y emocionante. Un fin de semana en el que, junto a los telescopios, las estrellas y las actividades, brillaron también la memoria, la generosidad y las ganas de compartir.
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